miércoles, 30 de mayo de 2007

La risa y el libro perdido de Aristóteles sobre la comedia...

miércoles, 30 de mayo de 2007 13

«Poco a poco fue dibujándose en mi mente este segundo libro, tal como habría debido ser. Podría contártelo casi todo, sin tener que leer las páginas envenenadas. La comedia nace en las komai, o sea en las aldeas de campesinos: era una celebración burlesca al final de una comida o de una fiesta. No habla de hombres famosos ni de gente de poder, sino de seres serviles y ridículos, aunque no malos. Y tampoco termina con la muerte de los protagonistas. Logra producir el ridículo mostrando los defectos y los vicios de los hombres comunes. Aquí Aristóteles ve la disposición de la risa como una fuerza buena, que puede tener incluso un valor cognoscitivo, cuando, a través de enigmas ingeniosos y metáforas sorprendentes, y aunque nos muestre las cosas distintas de lo que son, como si mintiese, de hecho nos obliga a mirarlas mejor, y nos hace decir: pues mira, las cosas eran así y yo no me había dado cuenta.

La risa es la debilidad, la corrupción, la insipidez de nuestra carne. Es la distracción del campesino, la licencia del borracho. Incluso la iglesia, en su sabiduría, ha permitido el momento de la fiesta, del carnaval, de la feria, esa polución diurna que permite descargar los humores y evita que se ceda a otros deseos y a otras ambiciones… Pero de esa manera la risa sigue siendo algo inferior, amparo de los simples, misterio vaciado de sacralidad para la plebe. Ya lo decía el apóstol: en vez de arder, casaos. En vez de rebelaros contra el orden querido por Dios, reíd y divertíos con vuestras inmundas parodias del orden… al final de la comida, después de haber vaciado las jarras y botellas. Pero aquí, aquí… —y Jorge golpeaba la mesa con el dedo, cerca del libro que Guillermo había estado hojeando— aquí se invierte la función de la risa, se la eleva al arte, se le abren las puertas del mundo de los doctos, se la convierte en objeto de filosofía, y de pérfida teología… La risa libera al aldeano del miedo del diablo, porque en la fiesta de los tontos también el diablo aparece pobre y tonto, y por tanto, controlable. Pero este libro podría enseñar que liberarse del miedo del diablo es un acto de sabiduría. Cuando ría, mientras el vino gorgotea en su garganta, el aldeano se siete amo, porque ha invertido las relaciones de dominación.

La risa distrae, por algunos instantes, al aldeano del miedo. Pero la ley se impone a través del miedo, cuyo verdadero nombre en temor de Dios. Y de este libro podría saltar la chispa luciferina que encendería un nuevo incendio en todo el mundo; y la risa sería el nuevo arte, ignorado incluso por Prometeo, capaz de aniquilar el miedo. Al aldeano que ríe, mientras ríe, no le importa morir, pero después, concluida su licencia, la liturgia vuelve a imponérsele, según el designio divino, el miedo a la muerte. Y de este libro podría surgir la nueva y destructiva aspiración de destruir la muerte a través de la emancipación del miedo. ¿Y qué seríamos de nosotros, criaturas pecadoras, sin el miedo, tal vez el más propicio y afectuoso de los dones divinos? Durante siglos, los doctos y los padres han secretado perfumadas esencias de santo saber para remidir, a través del pensamiento dirigido hacia lo alto, la miseria y la tentación de todo lo bajo. Y este libro, que presenta como milagrosa medicina a la comedia, a la sátira y al mimo, afirmando que pueden producir la purificación de las pasiones a través de la representación del defecto, del vicio, de la debilidad, induciría a los falsos sabios a tratar de redimir (diabólica inversión) lo alto a través de la percepción de lo bajo» (Jorge de Burgos)

***

«Hablo de Jorge. En este rostro devastado por el odio hacia la filosofía he visto por primera vez el retrato del Anticristo, que no viene de la tribu de Judas, como afirman los que enuncian su llegada, ni de ningún país lejano. El Anticristo puede nacer de la misma piedad, del excesivo amor por Dios o por la verdad, así como el hereje nace del santo y el endemoniado del vidente. Huye Adso, de los profetas y de los que están dispuestos a morir por la verdad, porque suelen provocar también la muerte de muchos otros, a menudo antes que la propia, y a veces en lugar de la propia. Jorge ha realizado una obra diabólica, porque era tal la lujuria con que amaba su verdad, que se atrevió a todo para destruir la mentira. Tenía miedo del segundo libro de Aristóteles, porque talvez éste enseñase realmente a deformar el rostro de toda verdad, para que no nos convirtiésemos en esclavos de nuestros fantasmas. Quizá la tarea del que ama a los hombres consista en lograr que estos se rían de la verdad, lograr que la verdad ría, porque la única verdad consiste en aprender a liberarnos de la insana pasión por la verdad» (fray Guillermo de Baskerville).

Humberto Eco.
El nombre de la rosa

EL NOMBRE DE LA ROSA - LA RISA

Fragmento de la película dirigida por Jean-Jacques Annaud en 1986, basada en la novela El Nombre de la Rosa escrita en 1980 por el escritor italiano Umberto Eco.

Este video, junto con el texto anterior, hacen una misma entrada.

domingo, 27 de mayo de 2007

"¿Qué quieren los niños?" // "Doxa epistémica"

domingo, 27 de mayo de 2007 2


¿Qué quieren los niños?

(Texto apócrifo para ser publicado en La Nación S.A.)

Kant, en su conocida respuesta a la pregunta ¿Qué es la ilustración?, pauta al hombre moderno como aquel que logra salir de la vergonzosa y culpable minoría de edad. Desde entonces, cada quien se hace responsable del libre arbitrio de sus decisiones. Son los hombres ilustrados y modernos, los que como ciudadanos se acuerdan para determinar eso que se aspira como colectivo al “buen vivir” ó política, concretado en las instituciones democráticas y en la división de los pesos y contrapesos estatales según el principio de Montesquieu.

Cuando un grupo de fanáticos moral, espiritual e intelectualmente menores de edad se concentran en torno a líderes mal informados y tendenciosos al orden normativo y vinculante de nuestras instituciones democráticas, costarricenses, es tarea irrenunciable de los y las moralmente más aptos poner en sobre aviso, y como luz que alumbra en las tinieblas (en el más alto sentido moral kantiano) llamar a los contemporáneos a la verdad.

Es imperioso, que quienes sí amamos a la patria, y nos ajustamos a sus más nobles ideales, emprendamos en cada momento y en cada lugar la actitud vigilante de quien se sabe deudor del deber ser nacional. Para ello, es imprescindible denunciar a esos y esas almas bellas; embaucadoras del destino de la patria. Es menester sacar del fondo de la ignorancia a esas nobles y poco instruidas masas, que les siguen como cordero al matadero, sin más utopía que su autodestrucción.

¿Qué quieren los niños sino jugar, desarrollarse, educarse, creer en sus padres, creer en Dios, compartir otros niños, conocer el mundo? Es por ellos, y no por otros, que hoy los ya mayores de edad hemos de emprender esta lucha contra el oscurantismo y la ignominia que a nuestro estilo de vida pacífico, democrático y civilizado amenazan con sus artilugios. ¿Quiénes? Esos y esas líderes ideológicos y sus masas enajenadas. Hoy estando en contra del TLC, siempre contra del desarrollo de la patria. ¿Por qué? Por conservar su dominio. Su megalomanía narcisista.


Doxa epistémica
(Texto que nunca deberá ser publicado)

Asumir, en el mejor de los casos padecer, y someterse al actual carnaval de la doxa, cuyo apoyo es la mera racionalidad electiva de los afectos; por esa mezquina necedad “me cae bien, no me cae bien”. Por supuesto, la empatía es la madre de las grandes empresas. Pero “quien elige a ciegas, suele ser segado por el humo del sacrificio” (Klopstock).

La controversia se originó en dos planos o dinámicas que los devotos no distinguieron cabalmente: la publicidad ideológica de la escritora (emulado en el anterior texto) y la pedagogía de la maestra (dogmatismo escolar). Este error fundante no fue determinado y resuelta la disputa según el proceder más débil de la querella: la afectividad de las partes.

De haber distinguido los planos se hubiese diferenciado la avanzada discursiva en torno a los utópicos ideológicos (cosmovisiones de mundo) de los contrincantes y resuelto desde un esfuerzo discursivo los lindes de lo permisible y los fundamentos éticos-políticos y discursivos. Cuya base es autobiográfica y de allí sus filiaciones estéticas que son barruntadas como ético políticas. En tanto los asuntos pedagógicos son siempre dependientes de las prácticas escolásticas y de las internalizaciones del habitus según las posiciones y disposiciones de las interacciones en ese espacio social denominado academia.

Lo que reinó por su ausencia: la crítica. Esa búsqueda de contenido de la verdad, el comentario: su contenido objetivo. Ley fundante determinada según el principio de la escritura: cuanto más significativo sea el contenido de la verdad esbozado más discreto e íntimamente será ligado a su contenido objetivo. Esto es, distinguir entre el palimpsesto de las opiniones, y partiendo de ellas, hasta abordar los planos en disputa; de tal que, supera la doxa y se queda uno con la esencia de los argumentos. Al no proceder de esta manera queda uno atrapado por las pasiones del afecto.

Todo lo sucedido alrededor de esta disputa no es más que doxa epistémica. Esto es, el conjunto de creencias fundamentales que ni siquiera necesitan afirmarse en forma de dogma explícito y conciente de sí mismo. La disposición “libre” y “pura” que propicia la scholé implica la ignorancia (activa o pasiva) no sólo de lo que sucede en el mundo de la práctica (tal como la anécdota de Tales y la criada tracia) y, más exactamente, en el orden de la polis y la política, sino también de lo que significa existir, sencillamente en este mundo. Implica asimismo, y sobre todo, la ignorancia, más o menos absoluta, de dicha ignorancia y de las condiciones económicas y sociales que la hacen posible.


Marvin “El Sucio Tico”
Mayo 2007

sábado, 26 de mayo de 2007

Podcast de Eugen Fink y Max Müller

sábado, 26 de mayo de 2007 0
En los blogs Phainomena y ALEA, se ha divulgado la posibilidad de escuchar (como podcast) tres conferencias de antiguos discípulos de Husserl y Heidegger. De Eugen Fink, Die Weltdebeutung des Spiels (1972) y de Max Müller, Vollendung, Ende und Anfang. Philosophische Reflexion im Hinblick auf Martin Heidegger (1970) y Philosophie im Freiburg (1970). Ambas descargas se encuentran en la aludida entrada de ALEA.

jueves, 24 de mayo de 2007

Entrevista a Jorge Luis Borges

jueves, 24 de mayo de 2007 0

lunes, 21 de mayo de 2007

Estreno de cortos independientes

lunes, 21 de mayo de 2007 0

Monty Python: Bruces Philosophers Song

 
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