domingo, 27 de mayo de 2007

"¿Qué quieren los niños?" // "Doxa epistémica"

domingo, 27 de mayo de 2007


¿Qué quieren los niños?

(Texto apócrifo para ser publicado en La Nación S.A.)

Kant, en su conocida respuesta a la pregunta ¿Qué es la ilustración?, pauta al hombre moderno como aquel que logra salir de la vergonzosa y culpable minoría de edad. Desde entonces, cada quien se hace responsable del libre arbitrio de sus decisiones. Son los hombres ilustrados y modernos, los que como ciudadanos se acuerdan para determinar eso que se aspira como colectivo al “buen vivir” ó política, concretado en las instituciones democráticas y en la división de los pesos y contrapesos estatales según el principio de Montesquieu.

Cuando un grupo de fanáticos moral, espiritual e intelectualmente menores de edad se concentran en torno a líderes mal informados y tendenciosos al orden normativo y vinculante de nuestras instituciones democráticas, costarricenses, es tarea irrenunciable de los y las moralmente más aptos poner en sobre aviso, y como luz que alumbra en las tinieblas (en el más alto sentido moral kantiano) llamar a los contemporáneos a la verdad.

Es imperioso, que quienes sí amamos a la patria, y nos ajustamos a sus más nobles ideales, emprendamos en cada momento y en cada lugar la actitud vigilante de quien se sabe deudor del deber ser nacional. Para ello, es imprescindible denunciar a esos y esas almas bellas; embaucadoras del destino de la patria. Es menester sacar del fondo de la ignorancia a esas nobles y poco instruidas masas, que les siguen como cordero al matadero, sin más utopía que su autodestrucción.

¿Qué quieren los niños sino jugar, desarrollarse, educarse, creer en sus padres, creer en Dios, compartir otros niños, conocer el mundo? Es por ellos, y no por otros, que hoy los ya mayores de edad hemos de emprender esta lucha contra el oscurantismo y la ignominia que a nuestro estilo de vida pacífico, democrático y civilizado amenazan con sus artilugios. ¿Quiénes? Esos y esas líderes ideológicos y sus masas enajenadas. Hoy estando en contra del TLC, siempre contra del desarrollo de la patria. ¿Por qué? Por conservar su dominio. Su megalomanía narcisista.


Doxa epistémica
(Texto que nunca deberá ser publicado)

Asumir, en el mejor de los casos padecer, y someterse al actual carnaval de la doxa, cuyo apoyo es la mera racionalidad electiva de los afectos; por esa mezquina necedad “me cae bien, no me cae bien”. Por supuesto, la empatía es la madre de las grandes empresas. Pero “quien elige a ciegas, suele ser segado por el humo del sacrificio” (Klopstock).

La controversia se originó en dos planos o dinámicas que los devotos no distinguieron cabalmente: la publicidad ideológica de la escritora (emulado en el anterior texto) y la pedagogía de la maestra (dogmatismo escolar). Este error fundante no fue determinado y resuelta la disputa según el proceder más débil de la querella: la afectividad de las partes.

De haber distinguido los planos se hubiese diferenciado la avanzada discursiva en torno a los utópicos ideológicos (cosmovisiones de mundo) de los contrincantes y resuelto desde un esfuerzo discursivo los lindes de lo permisible y los fundamentos éticos-políticos y discursivos. Cuya base es autobiográfica y de allí sus filiaciones estéticas que son barruntadas como ético políticas. En tanto los asuntos pedagógicos son siempre dependientes de las prácticas escolásticas y de las internalizaciones del habitus según las posiciones y disposiciones de las interacciones en ese espacio social denominado academia.

Lo que reinó por su ausencia: la crítica. Esa búsqueda de contenido de la verdad, el comentario: su contenido objetivo. Ley fundante determinada según el principio de la escritura: cuanto más significativo sea el contenido de la verdad esbozado más discreto e íntimamente será ligado a su contenido objetivo. Esto es, distinguir entre el palimpsesto de las opiniones, y partiendo de ellas, hasta abordar los planos en disputa; de tal que, supera la doxa y se queda uno con la esencia de los argumentos. Al no proceder de esta manera queda uno atrapado por las pasiones del afecto.

Todo lo sucedido alrededor de esta disputa no es más que doxa epistémica. Esto es, el conjunto de creencias fundamentales que ni siquiera necesitan afirmarse en forma de dogma explícito y conciente de sí mismo. La disposición “libre” y “pura” que propicia la scholé implica la ignorancia (activa o pasiva) no sólo de lo que sucede en el mundo de la práctica (tal como la anécdota de Tales y la criada tracia) y, más exactamente, en el orden de la polis y la política, sino también de lo que significa existir, sencillamente en este mundo. Implica asimismo, y sobre todo, la ignorancia, más o menos absoluta, de dicha ignorancia y de las condiciones económicas y sociales que la hacen posible.


Marvin “El Sucio Tico”
Mayo 2007

2 comentarios:

phiblógsopho dijo...

Bien. Quedé un poco confundido con esta entrada. ¿Quién escribe el primer texto? Parece que no se trata de Marvin 'el sucio tico'...

Y además, ¿a qué viene todo esto? Yo más o menos sé por dónde va la cosa, pero no creo que un lector cualquiera (que hay y visitan este blog diariamente) tenga la menor idea del contexto de disputa que subyace aquí.

Digo, por pensar también en los lectores, pues este es un espacio público, etc.

¿Alguien puede quizá aportar algunas aclaraciones, aunque sea en esta casilla de comentarios?

Saludos

Asociación de Estudiantes de Filosofía UCR dijo...

Sí, talvez esta entrada necesita ciertas aclaraciones.

Ambos textos son del mismo autor, enviados para ser publicados acá. Versan alrededor del artículo de L. Sáenz "Políticos que caen por su peso" publicado en la Nación a comienzos de mayo.

 
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